martes, 6 de diciembre de 2011

Ensayo "Todos queremos ser hijos únicos"

Tema: Los hijos únicos

Hipótesis: Los hijos únicos no son insociables y egoístas

Todos queremos ser hijos únicos

Por: Pamela Licetti

Alguna vez oímos hablar sobre ellos, cuando éramos pequeños y no entendíamos muy bien sobre esa definición. “Es hijo único” oí decir a mi tía con respecto a mi pequeño amigo, para ese entonces yo no le daba mucha importancia a lo que quería decir. Ahora, con muchos años más, sé y entiendo esa definición “una persona que no tiene hermanos”. Al igual que Murakami, en el libro Al sur de la frontera, al oeste del sol, escribe sobre varios temas, entre ellos a los hijos únicos. Los define con ejemplos y situaciones de los protagonistas Hajime y Shimamoto, tanto él como yo tenemos una percepción de los que son, de cómo son los hijos únicos. Al llegar a este punto, me pregunto: ¿Son los hijos únicos insociables y egoístas?

1. Yo, mi mejor amigo

Murakami da vida a Hajime y Shimamoto, que por tener características en común se vuelven grandes amigos. Antes de esto, Hajime era un chico solitario, no tenía amigos al igual que Shimamoto. Ellos sentían que eran diferentes a los demás, que por no tener hermanos eran seres incompletos. Tal es así, que no sólo ellos mismos se calificaban, sino que las personas de su entorno también los veían de esa manera.

“Que los hijos únicos fueran niños consentidos por sus padres, enfermizos y egoístas era una convicción profundamente arraigada en el mundo en que crecí.” (Murakami, 2011)

“…los demás pensarían en un acto reflejo: “Hijo único. Seguro que es un niño consentido, enfermizo y egoísta”. Esta reacción estereotipada de la gente me irritaba, y no poco, y también me hería.” (Murakami, 2011)

Al conocerse, todo cambió para ellos, ya no eran ellos mismos, sino que ahora tenían a una persona, una persona con la cual contarse sus cosas y sentirse a gusto. Se hicieron muy buenos amigos y se dieron cuenta que podían vivir con aquello que les aquejaba, con esa soledad que les molestaba desde hace tiempo y que la vida no es para estar sólo.

2. Mitos que hablan

Siempre se ha creído que es ser malo hijo único, que pueden tener muchos más defectos que los que tienen hermanos. Gracias a un estudio científico realizado por Donna Bobbitt-Zeher y Downey Douglas de la Universidad Estatal de Ohio, realizado a 13.466 adolescentes se puede comprobar lo contrario. Este estudio tenía como objetivo demostrar la sociabilidad de los adolescentes sin hermanos y ver su popularidad con los demás. Se pudo constatar al final del estudio que los adolescentes no tenían problemas para sociabilizarse con otros de su entorno. Por otra parte, un estudio anterior elaborado por el investigador Douglas mencionaba que los niños de menor edad, los que iban a preescolar tenían dificultades para relacionarse con los demás niños, aunque este problema no trascendía, ya que al pasar a primaria este problema se iba aminorando.[1]

“También es necesario decir que no cuando corresponde, no acceder al deseo constante de un chico que se siente el centro de mundo”. Romper esta ilusión narcisista es, justamente, lo que permite desarticular la caracterización del hijo único como un déspota, ególatra e individualista, que responde a la descripción de quien es incapaz de hacer del otro un semejante y vive como si los otros demás fuesen invisibles.” (Diario La Nación, 2010)

Esta investigación, nos explica y prueba que los hijos únicos no tienen porqué tener desventajas en su entorno. Formando de manera correcta al niño, desde pequeño se puede logar que piense también en el prójimo y corrija su conducta.

3. Una semillita sola

“Yo era yo, no otro. Pensarlo me hacía sentir tranquilo y satisfecho. En ese sentido, tal vez fuera un adolescente solitario y arrogante. Detestaba los deportes de equipo. Aborrecía los juegos donde tuviera que disputar unos puntos con los demás. Lo que a mí me gustaba era nadar solo, en silencio.” (Murakami, 2011)

Esas son las palabras de Hajime, el chico sin hermanos. Eso es lo que él sentía y pensándolo bien no es el único. Semillita, es como llama mi prima a su hija, tiene 5 años y aunque no es mucho la edad que tiene para darse cuenta de todas las cosas, se da cuenta de algunas. Es hija única al igual que Hajime y no es por pura coincidencia pero en realidad la mayor parte del año para enferma, con una tos, de esas que no te dejan vivir en paz. Es muy amable, cuando quiere en realidad y al tratarse de compartir sufre mucho, ya que le cuesta dar o ceder algo a los demás. Es la niña consentida de sus papás, que por ser única tratan de cumplir casi todos sus deseos. A veces se queda en mi casa los fines de semana y juega con mi hija, más bien dicho mí hija mira cómo juega, ya que todos los juguetes los quiere tener “Semillita”. No es la culpa de ella pienso, ya que son sus papás los que la engríen haciéndole un daño pero lo bueno es que con el tiempo y mientras se vaya relacionando con más niños va a poder mejorar su conducta.

En conclusión

Según Murakami , los hijos únicos son enfermizos, insociables y egoístas pero se demuestra todo lo contrario con varios estudios realizados, que confirman que todo eso forma parte de una etapa temprana de adaptación de los niños que no tienen hermanos. Es temporal todo este comportamiento y no tiene por que existir ningún tipo de dificultad cuando se es hijo único. Todo depende de la persona y no de la cantidad de hermanos que tenga. Aunque siempre se estereotipa a los hijos únicos en la sociedad, ya que las personas no están informadas y juzgan primero creando muchos conceptos sobre ellos.


[1] Cfr. Diario La Nación, 2010. http://www.lanación.ar

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